miércoles, 29 de octubre de 2014

Deserción

Deserción, el mayor problema educativo en México: INEE

El primer informe de labores de la titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Sylvia Schmelkes, apunta que el nivel escolar promedio del mexicano es la secundaria.
México
Al presentar su primer informe de labores, la presidenta del  Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Sylvia Schmelkes, demandó mayor presupuesto para el sector educativo y advirtió que uno de los problemas que enfrenta el país en la materia es la deserción escolar, la cual, alertó, aumenta el desempleo y la incorporación de jóvenes al crimen organizado.
La titular del INEE entregó al Senado su informe 2014, en donde destaca claroscuros del sistema educativo nacional como el trabajo infantil, la no disponibilidad de la oferta educativa, los rezagos en las zonas indígenas y la deserción escolar.
Sobre ese último, señala el documento que “se trata del problema de mayor relevancia. Afecta a 20 por ciento de una generación de secundaria y a 40 por ciento de una media superior. Uno de cada tres niños de 15 años se encuentra fuera de la escuela, y una quinta parte de los jóvenes entre 18 y 24 años no termina la secundaria”.
“La inasistencia y las trayectorias escolares son difíciles de revertir, y sus efectos son determinantes en el futuro de las personas. La deserción aumenta el riesgo de desempleo, así como de la incorporación de los jóvenes al crimen organizado”, apuntó en el informe.
En el documento también recomienda revisar la relevancia de los contenidos curriculares y transformar las formas de enseñar, sobre todo en la educación secundaria y media superior.
Añadió que es importante revisar las políticas de reprobación, pues es la antesala de la deserción, a fin de abatirla previniéndola.
En reunión con el presidente de la Mesa Directiva de la cámara alta, Raúl Cervantes, Schmelkes presentó el documento denominado “El Derecho a una Educación de Calidad: Informe 2014” donde se señala que entre los avances se encuentra que la población mexicana cuenta ahora prácticamente con la secundaria como nivel de promedio de escolaridad.
Demandó aumentar el presupuesto  a la enseñanza, particularmente, para apoyar a los sectores más vulnerables de  la población, que son los más rezagados en esta asignatura.
Uno de los principales problemas que registra el INEE es la inequidad educativa por la desigualdad en el acceso a la escuela, sobre todo, para los niños de 3 años y para la población de 13 a 17, por lo que recomendó revertir esta tendencia del gasto público y recurrir a la innovación educativa a favor de los que más lo necesitan, venciendo así una situación inercial.
“Todo gasto adicional en educación debería ser canalizado hacia los más pobres. Debe otorgarse atención prioritaria y focalizada a los sectores sociales en evidente desventaja, como las localidades pequeñas, la población indígena, los niños migrantes, los niños que trabajan y los que tienen alguna discapacidad. Es necesario evitar las soluciones homogéneas que conducen a nuevas inequidades”, señaló.
También, en entrevista para Milenio Televisión, Schmelkes dijo que enviarán propuestas al Senado para mejorar la educación en México.
" Queremos que se amplíe el horario de preescolar, ya que no desquita la inversión que se hace en ese nivel educativo. Tendriamos que hacer obligatoria la atención escolarizada  a niños de 3 años, ya que México no cumple con esta obligatoriedad e invertir más en programas para atender a escuelas con deficiencias, darles mayores recursos y atención pedagógica".

miércoles, 1 de octubre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

hola chicas espero y les guste mi archivo gracias


4 de enero de 2012

Los grandes problemas de la educación básica en México

Por Sylvia Schmelkes del Valle*

La educación ha perdido prioridad en la política pública nacional.  En el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, no aparece como prioridad, sino como tercer asunto en el acápite de Igualdad de Oportunidades.  Durante el sexenio en curso, la atención que se le ha dado a los grandes problemas educativos, que son los de equidad y calidad, ha sido insuficiente y en muchos casos equívoca. 
Los problemas de equidad se reflejan en hechos como los siguientes:
México sigue teniendo a una tercera parte de su población, casi la mitad de la misma mayor de 15 años, en situación de rezago educativo, es decir, sin haber concluido la educación básica.  La educación secundaria sigue reportando niveles inaceptables de deserción (sólo dos terceras partes de los alumnos que ingresan en un año determinado la terminan en tres años), a pesar de que el nivel es obligatorio desde 1993. Las acciones tendientes a atender educativamente a la población adulta que tuvo la oportunidad de cursar su educación básica, para mejorar su calidad de vida, reciben progresivamente menores recursos de parte del gobierno federal.  Sin embargo, el derecho humano a la educación es de todas las personas, por lo que sería de justicia elemental fortalecer esta actividad.
Las desigualdades socioeconómicas siguen explicando la mayor parte de las desigualdades en el acceso, la permanencia y, lo que es más alarmante, en el aprendizaje.  Hay estudios recientes (Backhoff, 2011) que muestran que para que un niño pobre logre niveles de aprendizaje satisfactorios, es necesario que asista a una escuela a la que van niños no pobres.   Esto en parte se debe a que los recursos de todo tipo (de infraestructura, materiales, didáctico, humanos) se siguen distribuyendo en forma opuesta a como debieran: se da más a los que de antemano se encuentran en una posición de ventaja socioeconómica, y menos a los que menos tienen.  Esto tendría que cambiar radicalmente. 
El curriculum sigue siendo uno mismo para todo el país, siendo que la diversidad cultural del mismo es enorme.  Esto significa que la educación no resulta significativa para una proporción incluso mayoritaria de niños que no comparten las condiciones del alumno imaginario de clase media urbana a quien se dirige dicho curriculum.  El resultado es el escaso aprendizaje y en muchas ocasiones el abandono de la escuela, precisamente de los sectores culturalmente más lejanos de la cultura de la escuela.  El curriculum tendría que dejar de ser extrarregulado y prescriptivo, para dar lugar a un curriculum finalista, donde los resultados esperados de cada grado y nivel educativo queden claros, pero en el que se le deje en libertad a docentes y directivos para adaptar los procesos a las condiciones del contexto.
Los problemas de calidad, por su parte, se manifiestan parcialmente en los bajos resultados de aprendizaje que obtienen los alumnos en los ejercicios nacionales e internacionales  de evaluación de los aprendizajes.  En ellos resulta que una parte importante de nuestros alumnos (40% en la escala de lectura en 2009 de la prueba PISA) no obtiene las competencias consideradas necesarias para sobrevivir en la sociedad actual de acuerdo con parámetros internacionales (prueba PISA).  Incluso evaluados con nuestro curriculum  (prueba ENLACE), un porcentaje mayoritario (60% en español y primaria y 83% en español en secundaria) se encuentra por debajo del nivel básico.  En gran parte estos problemas de deficiencias en la calidad de los aprendizajes se derivan del predominio en las aulas de un modelo pedagógico de corte transmisionista que se centra en el maestro, se dirige al grupo completo y privilegia la memoria sobre la comprensión y la crítica.  Este modelo privilegia los conocimientos por encima de las habilidades y los valores.  Los maestros tienden a reproducir la manera como ellos fueron formados, y desgraciadamente, siguen formándose de la misma manera. Habría que ir transformando este modelo transmisionista en un verdadero constructivista que convierte a los alumnos, individual y colectivamente, en agentes activos de su propio aprendizaje.  En lugar de privilegiar, en este curriculum finalista, los conocimientos, habría que darle mucha mayor importancia a las habilidades básicas (escuchar con atención, hablar con precisión, leer con comprensión, escribir con eficacia comunicativa)  y a las superiores de pensamiento (analizar, sintetizar, deducir, inducir, inferir, discernir), entre las cuales una de las más importantes es aprender a aprender y aprender a querer aprender.  También habría que darle una importancia mucho mayor a la que actualmente se da en las escuelas y en las aulas a la formación para la convivencia y la ciudadanía democrática, es decir, a la formación en valores. 
En el fondo tenemos un problema grave de formación inicial de los docentes, y deficiencias importantes en el desarrollo de  los procesos de actualización y desarrollo profesional.  El docente es el principal factor capaz de mejorar la calidad educativa (la calidad educativa no puede ser mayor que la calidad de los docentes, según dice el informe McKinzie[1]),  por lo que parece indispensable priorizar una política docente congruente desde la selección de los aspirantes a formarse para ser docentes, pasando por su formación inicial, su selección para el servicio, su actualización permanente y su carrera docente, tal y como lo sugiere la OCDE en sus recomendaciones para México[2].  Estos docentes tendrán que poder trabajar en escuelas que cuenten con un liderazgo académico de su director, que gocen de cierto grado de autonomía para tomar decisiones, y que asuman la responsabilidad del mejoramiento continuo de su planta docente y de la calidad de la educación que imparten.  Para ello, es muy conveniente que el sistema educativo considere la importancia de estructurar un sistema de apoyo de naturaleza pedagógica y vigilante de la equidad centrado en la escuela y cercano a ella, para lo cual parecería necesario profundizar en la descentralización educativa, que quedó trunca, para hacerla realidad en unidades más pequeñas y viables, con personal capacitado para atender las búsquedas de cada escuela singular para mejorar el aprendizaje de sus alumnos con equidad y pertinencia.
Hay muchas otras cosas que habría que hacer para volver a hacer de la educación una prioridad nacional y contar con las bases para realmente ir mejorando la calidad y la equidad de la base de nuestra pirámide educativa.  Pero basten éstas para iniciar una reflexión sobre medidas necesarias y posibles.  Es importante que la sociedad informada tenga la capacidad de proponer y vigilar la puesta en marcha de reformas de esta naturaleza.  La sociedad también tiene que convertir a la educación de nuestro país, y a su mejoramiento con equidad, en una prioridad.


[1] McKinizie Report, 2008. “How the World’s Best Performing School Systems Come Out on Top”
[2] OCDE.  2010.  Mejorar las Escuelas: Estrategias para la Acción en México.
http://www.inidedelauia.org/2012/01/los-grandes-problemas-de-la-educacion.html

martes, 23 de septiembre de 2014

Hola compañeras, buena tarde. Aquí les dejo mi artículo, léanlo y espero sea de su agrado. ¡Linda tarde!

El nombre de el artículo es:
La investigación sobre y con el profesorado.
La repercusión en la formación del profesorado.
¿Cómo se investiga?


El autor es Francisco Imbernón Muñoz , fue publicado en la Revista Electrónica de Investigación Educativa.    Vol. 14, Núm. 2, 2012

http://redie.uabc.mx/index.php/redie/article/view/300/668

jueves, 18 de septiembre de 2014

miércoles, 17 de septiembre de 2014